Foto: webEl Obelisco cumplió 75 años. Es el monumento más alto de la República Argentina y un símbolo de la Ciudad de Buenos Aires. Se construyó en tiempo récord y al poco tiempo de ser inaugurado casi fue demolido por ser considerado una obra sin sentido. Sin embargo, los porteños lo adoptaron como símbolo y lugar de festejo popular.
Sólo se necesitaron 31 días y 150 obreros para erigirlo donde se encontraba la antigua iglesia de San Nicolás de Bari, en cuya torre se izó por primera vez la bandera nacional en la ciudad, el 23 de agostos de 1812. Este hecho se recuerda con una inscripción en una de las caras del Obelisco. En las otras tres caras se homenajean la primera fundación de la Ciudad por Pedro de Mendoza hace 470 años; la segunda por Juan de Garay en 1580 y, en la cuarta, la designación de Buenos Aires como Capital Federal en 1880.
El monumento fue inaugurado el 23 de mayo de 1936, ante la presencia del presidente Agustín P. Justo. En ese entonces, el intendente Mariano de Vedia y Mitre dijo: “Dentro de las líneas clásicas en que se erige, es como una materialización del alma de Buenos Aires”.
La ubicación estratégica del Obelisco, en el centro de la intersección de la avenida Corrientes y 9 de Julio, fue una idea de su creador, el destacado arquitecto tucumano, Alberto Prebisch, precursor del modernismo. El director de la obra buscó resolver con elegancia y grandilocuencia el triple cruce de estas dos importantes avenidas porteñas, a las que se les agrega la Diagonal Norte.
No obstante, el Obelisco fue muy mal recibido en los primeros años. En 1939, el Concejo Deliberante aprobó una ley para demolerlo casi por unanimidad. Los concejales argumentaron motivos “económicos, estéticos y de seguridad pública”. Afortunadamente, el veto del intendente Arturo Goyeneche, que alegó que el Obelisco estaba en jurisdicción nacional, lo salvó. Una de las preocupaciones era que los paneles de piedra calcárea de San Luis se desprendían por el paso del subte. Para evitar accidentes, se quitó la roca y se lo pintó con pintura latex, como se encuentra en la actualidad.
Con el paso de los años los habitantes de la Ciudad de Buenos Aires, y del país, lo adoptaron como un espacio popular de celebración de un triunfo electoral o la coronación en algún campeonato de fútbol.
a coronación en algún campeonato de fútbol.

