La Semana de la Moda Femenina de Milán, con las nuevas colecciones para el otoño-invierno del 2012, arranca el miércoles en un clima sombrío, ya que el Made in Italy enfrenta un año difícil por la recesión que azota a la economía de la península.
La semana milanesa, que se desarrolla del 22 al 28 de febrero, resulta crucial, ya que se presentan las colecciones para el próximo invierno y de su éxito dependen las ventas de la temporada.
"La situación es dramática", confesó un directivo de una marca importante.
"El mercado en Italia está en una situación desastrosa, tal como ocurre en Francia. ¡Nadie consume! En Europa se vive una verdadera crisis", subrayó el director general de una importante casa de moda milanesa, quien reconoce que se pudo neutralizar el golpe "gracias a Asia, Rusia y Estados Unidos".
Si bien la situación no es brillante, tampoco se puede hablar de catástrofe, como hace dos años, sostiene el presidente de la Cámara de la Moda italiana, Mario Boselli, en una charla con la AFP.
"En 2008 la moda italiana retrocedió el 4% y en 2009 registró una caída récord del 15%. Eso no se va a repetir", sostiene.
En 2011, se calcula que el volumen de negocios aumentará el 5,5%, eso sin contar con que el sector ha logrado transformarse: "Las empresas se renovaron, hoy en día son flexibles y sólidas", subraya Boselli.
Tras mejorar ligeramente, la coyuntura se deterioró en octubre pasado por los ataques de la especulación contra la deuda pública italiana y la caída de confianza de los consumidores, sostiene un informe de la entidad.
A todo ello hay que añadir el plan de ajuste adoptado en diciembre por el gobierno liderado por Mario Monti, que afectó al bolsillo del italiano medio: "Debido a la disminución de sus entradas, la compra de ropa se reducirá de 1,5% a 2,5%", sostiene el estudio.
El volumen de negocios de la moda disminuirá el 5,2% en 2012, lo que es aceptable, sostiene Boselli, a quien preocupan los problemas de acceso al crédito de la pequeña y mediana empresa.
"En el 2012 reinará la incertidumbre, si bien en el 2011 no nos fue tan mal a nivel global", aseguró Silvio Albini, presidente del Salón Internacional del Textil.
"Nuestras empresas deben trabajar por ampliar la propia visión y concentrarse en las exportaciones, aprovechar el prestigio del Made in Italy", sostiene.
En China, una de las mayores economías emergentes, las importaciones de tejidos y telas italianas aumentó el 27,2%, lo que representó una oportunidad.
La Cámara de la Moda abrió este año una página internet en chino y la mayoría de los 72 desfiles programados en Milán se podrán ver en directo en China, un ejemplo de la voluntad del sector de seguir en la lucha y de estimular sobre todo la creatividad y el gusto italiano.
Los desfiles arrancarán con la nueva colección de Gucci, seguido por Prada, Versace, Dolce&Gabbana, Armani, Cavalli, quienes se alternarán en las pasarelas con firmas jóvenes, necesarias para dar vitalidad y frescura a la moda italiana.
Por primera vez los desfiles han sido programados en el imponente Castillo Sforza, monumento emblemático de Milán, en pleno casco histórico, donde se apuesta por el nuevo rostro de una de las ciudades más multiétnicas de la península.
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