En el diseño personalizado la compradora cumple un rol mucho más activo
Foto: Thinkstock
Se trata de una tendencia que presenta otro costado de la moda. Como alternativa a los genéricos y a lo “que se usa” hay una corriente que ofrece algo diferente. En vez de pensar qué se debe comprar para no quedar afuera de las colecciones de temporada, este concepto propone generar prendas únicas al servicio de la comodidad y los gustos de cada persona.
Tal como lo explica la diseñadora Mariela Iturregui, que se especializa en diseño personalizado para artistas y bailarines de danza contemporánea, esta corriente de la moda tiene en cuenta tres pilares a la hora de crear las piezas: la función, el concepto y la estética.
“Cuando una cliente pide un vestido, por ejemplo, para usar en una situación particular como es un casamiento, la funcionalidad está resuelta y después se trabaja sobre el concepto. A partir de una idea que dispara formas y colores se conversa con la persona acerca de los gustos que la identifican y de esa manera el diseñador capta su estilo”, explicó Mariela.
A la hora de generar el concepto de moda, todo sirve. Cualquier referencia estética que esté relacionada con los gustos, ya sea en el ámbito musical, el fotográfico o cinematográfico es válida. A partir de allí se define la estética del vestuario y las ideas se vuelcan a la acción hasta que se produce el vestido y luego, el guardarropa.
Todo es personalizado, desde principio a fin. Y en general las clientas contactan a los diseñadores por una pieza, pero luego avanzan en la idea de crear más piezas para formar una colección única.
“Este tipo de oferta genera un rol activo de las clientas en la creación de su ropa. En este sentido, el resultado es más rico. Las piezas llevan la identidad de quien las usa”, agregó la diseñadora.
Con la idea de ponerse ese vestido que tanto queremos para cierta ocasión, el diseño personalizado prepara a cada una para enfrentar las situaciones de una mejor manera.
- Terra


