Como parte de un grupo afectado por el VIH/sida de manera desproporcionada, una afroestadounidense portadora del virus instó el miércoles a intensificar esfuerzos para luchar contra la pandemia, al contar su historia en la XIX Conferencia Internacional del Sida en Washington.
En Estados Unidos, las mujeres negras heterosexuales constituyeron el segundo mayor grupo de nuevas infecciones después de los hombres gays de cualquier raza en 2009, totalizando unos 5.400 casos, según datos de los Centros federales para la Prevención y el Control de Enfermedades (CDC).
Y en todo el mundo, el sida sigue siendo la principal causa de muerte de mujeres en edad reproductiva, señaló un informe de ONUSIDA publicado la semana pasada, lo que indica que las mujeres de todas las razas son particularmente vulnerables a la enfermedad, detectada hace 30 años.
Scruggs fue diagnosticada por primera vez con VIH hace 22 años, cuando tenía 25 y se hizo un examen sanguíneo rutinario porque estaba embarazada.
Llevaba 13 semanas de gestación, y recuerda que los médicos le decían que era VIH positiva y que podía tener el bebé y vivir quizás tres años, o abortar el feto y vivir unos cinco años.
Scruggs expresó su orgullo por el hijo que decidió tener, Isaiah, quien recientemente cumplió 21 años y nació sin el VIH, al destacar las dificultades que deben superar las mujeres portadoras.
"Ya es hora de hacer frente a la desigualdad de las mujeres a nivel mundial... tenemos que ser parte de la solución", dijo en la mayor reunión mundial sobre el VIH/sida.
El trasfondo político es inevitable en Washington, una ciudad que enfrenta crecientes tasas de VIH y está enfrascada en disputas partidistas sobre la reforma del sistema de salud.
En toda la capital estadounidense, la tasa de prevalencia de la pandemia, de 2,7% (cerca de 15.000 personas), supera a la de muchos países en desarrollo.
Entre la población negra de la ciudad, que representa cerca de la mitad de los residentes, la tasa de prevalencia es del 4,3%. Una de cada 32 mujeres negras de Estados Unidos puede ser diagnosticada con VIH en su vida, según el CDC.
"Esta es una epidemia de las comunidades de color", dijo Daniel Montoya, director ejecutivo adjunto del Consejo Nacional de Minorías con Sida, destacando que las minorías suelen ser más vulnerables a enfermarse y propagar el VIH.
A nivel nacional, las afroestadounidenses representan el 60% de nuevos casos entre las mujeres, y enfrentan tasas de infección 15 veces mayores que las de las mujeres blancas, según Virginia Fields, presidente de la Comisión Nacional de Liderazgo Negro sobre el Sida, quien instó fervientemente a bajar esas cifras.
Mientras muchos grupos buscan ser centro de atención en la conferencia, que convoca a más de 20.000 expertos, enfermos, políticos y celebridades, Scruggs dijo que su llamado no implica dejar de lado a los hombres homosexuales, tradicionalmente foco de los esfuerzos para parar el sida.
Llamó empero a que las mujeres se involucren en la investigación y tomen medidas para contribuir a bajar las altas tasas de infección.
"Mi vida nunca fue un baño de rosas", dijo Scruggs, quien dijo haber sido abusada sexualmente por un tío y violada varias veces de joven. Ni siquiera sabe cómo se infectó de VIH.
"Comprendí por qué yo. Comprendí que había cosas en mi vida y mi pasado que me llevaron a eso", dijo.
Su propio proceso de curación se afianzó en la década de 1990 cuando por casualidad debió contar por primera vez su historia ante una conferencia de médicos. Hablar en público sobre su calvario la ayudó a liberase de un peso de muchos años.
Pero también reconoció que el VIH/sida sigue siendo un estigma y que las mujeres muy a menudo permanecen en silencio acerca de su condición.
"Estamos aquí y somos una fuerza a tener en cuenta. Estamos cambiando el juego", dijo Scruggs. "No tenemos otros 30 años. No necesitamos otros 30 años. Tenemos que hacerlo ahora".

