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- La publicación "De viaje con niños", de Claire y Lucille Tristram nos acerca un breve punteo de cómo manejar las vacaciones con tus hijos, sin ceder a tus momentos de ocio. Preguntarse dónde nos gustaría ir y luego ir: tener hijos pequeños no tiene por qué ser como llevar un ancla agarrada al cuello. En lugar de preguntarnos: ¿a dónde puedo ir ahora que tengo hijos?, debemos partir de la premisa de que podemos ir donde queramos. Nuestros hijos disfrutarán de las mismas experiencias que a nosotros nos parecen agradables. Foto: Getty Images
- Viajar con nuestros hijos, no para nuestros hijos Tengan la edad que tengan, los hijos son nuestros compañeros de viaje. No deben convertirse en el centro absoluto de atención pero tampoco deben ser meros bultos, sin voz ni voto. Conviene implicarlos al máximo en los preparativos del viaje. Si aún no saben hablar, tendremos que ser sus intérpretes mientras estemos planificando el viaje y adivinar sus deseos a la hora de tomar las decisiones. Los niños algo mayores pueden participar en la lectura de mapas, el pase de videos, la búsqueda de información en internet y la lectura de guías ilustrativas de viaje que consultemos antes de la partida. Foto: Getty Images
- Ir prevenidos Antes de partir, conviene hacer una evaluación realista del número de horas que pasamos cuidando de nuestros hijos. ¿Cuántas horas dedicamos a tareas que son “imprescindibles” y, por lo tanto, son como un “trabajo”? Entre ellas: darles de comer, vestirlos, recoger las cosas que dejan tiradas, dormirlos, etc. Son obligaciones que no desaparecen por arte de magia por el hecho de irnos de vacaciones. Cuanto más presente las tengamos, menos probable será que nos desborden cuando estemos fuera. Foto: Getty Images
- Estar dispuesto a aceptar los imprevistos: ya no podremos ser tan espontáneos, como antes del nacimiento de nuestros hijos. Sin embargo, no implica que nuestras vacaciones vayan a ser aburridas o predecibles. Los sitios a los que vamos año tras año serán diferentes si vamos en compañía de nuestros hijos; y no debemos desalentarnos si a veces las cosas no parecen salir del todo bien. Es normal. En las vacaciones sin hijos tampoco es todo perfecto. Foto: Getty Images
- Obtener la ayuda necesaria para pasarlo bien: si un cálculo realista del “trabajo” necesario para cuidar a los niños amenaza con reducir en exceso el tiempo de ocio, tratemos de buscar una solución. Por ejemplo, buscar un sitio de vacaciones que ofrezca un servicio de cuidado infantil ó llevarnos de viaje a una persona de confianza que oficie de cuidadora. Foto: Getty Images
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La publicación "De viaje con niños", de Claire y Lucille Tristram nos acerca un breve punteo de cómo manejar las vacaciones con tus hijos, sin ceder a tus momentos de ocio. Preguntarse dónde nos gustaría ir y luego ir: tener hijos pequeños no tiene por qué ser como llevar un ancla agarrada al cuello. En lugar de preguntarnos: ¿a dónde puedo ir ahora que tengo hijos?, debemos partir de la premisa de que podemos ir donde queramos. Nuestros hijos disfrutarán de las mismas experiencias que a nosotros nos parecen agradables.
Foto: Getty Images

